André Green

En la nota al pie nº 32  del Escrito “De una cuestión…” Lacan menciona la tesis Le milieu familial des schizophrénes [“El medio familiar de los esquizofrénicos”, París, 1957] de André Green. De ella rescata el apartado  “La fractura psicótica” que ha sido traducido en el cuerpo de nuestro escrito, en las páginas 286-287.
iconolibro

Para precisar el contexto en el cual está inserto dicho apartado, presentamos un comentario de la tesis completa.

El medio familiar de los esquizofrénicos [1] fue escrito en colaboración por Jean Delay, P. Deniker y A. Green.

La estructura es la siguiente:

- Informaciones obtenidas por la encuesta:  I. El enfermo A. El desarrollo B. La psicosis. II. Los padres A. Aspectos psicosociales, B. El rol parental, C. Apreciación diagnóstica: I El punto de vista psiquiátrico, II El punto de vista psicológico.III. La configuración familiar.

-Interpretación de los resultados, elaboración teórica: I. Agrupamiento de casos. II. El carácter psicótico. III. El rol parental. IV.  Desarrollo e historia del esquizofrénico. V. La fractura psicótica.

Deducciones profilácticas, terapéuticas y pronosticas

Comentario:

El medio familiar de los esquizofrénicos, de Jean Delay, P. Deniker y A. Green, es un artículo que expone los resultados de una investigación realizada del entorno familiar de 50 esquizofrénicos, en la clínica de enfermedades mentales y del encéfalo.

Exponen en total, 15 observaciones de pacientes que ejemplifican los resultados ofrecidos.

En el primer punto referido al enfermo los autores plantean que las encuestas no arrojan resultados sobre perturbaciones groseras en el desarrollo de los enfermos. La infancia transcurre más o menos normalmente en cuanto a la adquisición de la psicomotricidad, el lenguaje, el control de los esfínteres durante los primeros años de vida  aunque  no cuentan, en la mayoría de los casos, con exámenes psicométricos y psicomotores de la etapa infantil de los enfermos; los datos son aportados por la familia.

Consideran que ello contradice a quienes sostienen que en la esquizofrenia infantil, el primer desarrollo es muy perturbado, al punto que algunos autores consideran que puede ser de naturaleza congénita. Diferencian las afecciones infantiles de las adultas.

Si bien no concluyen en la inexistencia de antecedentes de esas enfermedades, puesto que  un grupo de padres aporta datos sobre una evolución disarmónica, a diferencia de la psicosis infantil consideran que hay ausencia de manifestaciones psicopatológicas significativas en los antecedentes personales de los enfermos investigados.

En la edad adulta los trastornos del comportamiento son más precisos y se relevan en particular como apatía en relación al área laboral, sociabilidad mediocre, pocos amigos, poco entusiasmo, una tendencia poco marcada a la autonomía y a la independencia y una sexualidad con dificultades. En los casos que hay antecedentes de trastornos del carácter en la infancia, las manifestaciones son abiertamente explosivas. Los autores consideran  que son preferibles las reacciones que la abstinencia de reacción. La pasividad y la inhibición enmascaran el trastorno y retardan su visualización.

En referencia a la psicosis los autores plantean que ciertos elementos del cuadro clínico se esclarecen en función de la situación familiar. Las estructuras psicóticas revelan directa y claramente  en su expresión, los conflictos que los neuróticos  descubren con dificultad y contra los que  no dejan de defenderse en el curso de una psicoterapia. Estas manifestaciones fueron comprendidas por otros autores como síntomas sin ninguna relación con las experiencias pasadas, sin embargo, para los investigadores pueden testimoniar la imposibilidad del enfermo de aceptar identificarse con los padres reales y de reconocerlos. En la esquizofrenia ciertos modos delirantes de comportamiento  toman precisamente la antítesis del modo de vida de los padres. Consideran que ciertos trastornos del pensamiento esquizofrénico son como caricaturas o amplificaciones de los procesos presentes en el psiquismo parental.

De los encuentros entre padres e hijos en la visita al hospital, los autores no podrían agregar nada al estudio de Hotchkist y colaboradores. Todas las actitudes allí descriptas se pueden encontrar, desde las relaciones de tipo casi incestuosas donde la madre del enfermo se abandona a las caricias de su hijo pretendiendo suplir así la carencia de satisfacción sexual que crea la internación, hasta peleas de los padres delante del hijo o el mutismo de parte de uno u otro, testimonian la soledad total del enfermo delante la presencia de los padres. Raramente satisfechos con las visitas, frecuentemente piden la suspensión de las mismas, cansados y angustiados de la falta de comunicación, lo que no deja de ser interpretado como la frontera de un nuevo paso hacia la indiferencia esquizofrénica.

El segundo punto del artículo aborda cuestiones vinculadas a los padres, los autores consideran que al hablar del enfermo no se puede hacer abstracción de los padres, del mismo modo es igualmente imposible hablar de los padres sin hacer mención del enfermo. Respecto de los aspectos psicosociales concernientes al medio familiar han visto que algunos autores han atribuido gran importancia a la distribución de la enfermedad en las diferentes clases sociales. La investigación de Green está realizada sobre los enfermos internados cuyos padres pertenecen a clases más pobres, sin embargo consideran que, si bien la sintomatología no expresa una realidad en sí, al contrario ella traduce un cierto modo de descompensación ligado a la historia personal del enfermo y en ella inciden las características culturales y difieren en los diversas clases sociales o diferentes países. Detrás de  las diversas condiciones sociales, las grandes características estructurales difieren poco.

Los autores consideran que si es útil poner el acento sobre ciertas particularidades inherentes al medio social al que pertenece el enfermo, no es tan importante explicar las diversidades y particularidades de las manifestaciones de las psicosis en una perspectiva socio-genética, sin embargo revisan algunos factores de este orden. Entre ellos es evaluado el rol de los factores étnicos. Las creencias particulares de diferentes grupos étnicos si bien inciden en el psiquismo, no explican la afección de la enfermedad.

Establecen algún tipo de relación entre la psicosis del enfermo y la mentalidad de la persona que lo cría aunque no posea ninguna línea biológica.

En relación a los problemas religiosos y éticos es frecuente encontrar discordancia entre los principios religiosos y el modo de vida. Esta discordancia altera la relación parental en el sentido de una traición. Otro problema es el de los padres que son adeptos a sectas religiosas especiales, con preocupaciones místicas y esotéricas, esta situación subraya la tolerancia de ciertos padres de esquizofrénicos a los fenómenos sobrenaturales y la facilidad de pasar de un plano de la realidad a otro fantástico.

En cuanto a las normas éticas e ideales, en la mayoría de los casos el ideal social es también un ideal de integración exitosa a la sociedad. Consideran que el rol jugado por las imágenes parentales es infinitamente más importante que el cuadro cultural, asimismo el modo en el que se articulan esas circunstancias externas con las personas de los padres. Los padres que aportan en la relación con los hijos los valores éticos ensamblados a los fenómenos de identificación de los modelos propuestos, obtienen mejores efectos que aquellos cuya  moralidad  no es auténtica, provocando  una mala  integración en el desarrollo.

La esquizofrenia representa para los autores el fracaso final de una tentativa de asimilación de los cuadros socioculturales existentes por la intermediación de la educación dada por los padres y  las imágenes que ellos constituyen.

Los autores explican la spaltung esquizofrénica por la carencia de contacto entre padres e hijos por ausencia de comunicación, esterilización afectiva de la relación por la existencia de un personaje parental de difícil caracterización, con pensamiento móvil, lábil con la realidad, con variaciones fantásticas.

Se proponen explorar la evolución de la familia en la línea social a través de las generaciones. La promoción social a cualquier precio es la clave del éxito y la felicidad para ciertos padres y ello termina por convertirse en motivo de conflicto padres- hijos. Los autores consideran  que el debut de la enfermedad corresponde justamente a la edad donde debe asumir sus primeras responsabilidades, en la adolescencia cuando se planifica  la profesión o el estudio.

Consideran muy importante la actividad profesional de los padres, plantean que a menudo se concluye sobre la normalidad de un sujeto, cuando se muestra adaptado a su situación profesional. Encuentran significativo que los padres de la población estudiada tengan una buena adaptación, pese a que a la vista de todos se observe en ellos personalidades extrañas, bizarras, sin embargo son capaces de desarrollar tareas de responsabilidad. En un cierto número de casos, las madres secundan en el comercio a los padres en forma satisfactoria y ciertos padres cuentan con éxito profesional y estabilidad laboral. Esto indica, para los autores la existencia de un aspecto sano del comportamiento y la actividad de esos padres. Por último se exponen los resultados del estudio de la relación de los padres con los abuelos. Relevaron  encontrar en los padres de los esquizofrénicos una infancia poco armoniosa y feliz pero sin conflictos familiares graves.

En el punto vinculado al rol parental, los autores sostienen que la noción de rol parental ha sido abordada como dato psicopatológico en la enfermedad mental. En los estudios anglosajones el acento está puesto más sobre las actitudes educativas que sobre las características psicopatológicas generales de los sujetos y se subraya sobre todo el estudio del condicionamiento infantil de los enfermos.

Los autores se  proponen  investigar el rol parental respecto del vínculo.

En primera instancia el tiempo de la relación padre- hijo. Manifiestan que pocos esquizofrénicos, que a la edad de 21 años en la que adviene la enfermedad, habiendo vivido con sus dos padres sin interrupción han sido criados sin la intervención importante de terceros. Se releva la frecuencia en la que la nutrición se realiza por los abuelos en sus propias casas o en la de aquellos. Es necesario sin embargo notar que sólo encontraron muy raramente en los antecedentes de la esquizofrenia, las estadías en las instituciones. Cuando los esquizofrénicos viven en su hogar y son educados por la madre, el padre está a menudo ausente. Puede ser por diversas razones, por fallecimiento, divorcio o separación, por obligaciones profesionales, etc.

Estas son las dos características esenciales encontradas: o bien los esquizofrénicos son separados de sus familias por razones o tiempos variables, o bien el medio en el que han vivido es un medio donde el hombre, el padre está ausente efectiva o afectivamente. Testimonia con casos el sufrimiento manifiesto de lo que pacientes han manifestado al haber sido privados de un padre.

La ausencia del padre puede favorecer la instalación entre la madre y el hijo de un clima de erotización más marcado que lo habitual. Tras observaciones que lo ilustran, plantean  que la erotización de la relación parental se encuentra marcada en ciertos casos, donde el padre no está en el hogar o su influencia es reducida a la de una cosa. La transparencia de los problemas edípicos es la marca de la psicosis. Señalan que el comportamiento de sobreprotección parece la expresión más o menos del deseo de castración de la madre para su hijo. En la actitud de híper protección que tiende a colocar al enfermo en una situación de dependencia, es esa dependencia misma la que toma el valor de un enganche amoroso.

Subraya el autor el problema de las relaciones entre la sexualidad de los esquizofrénicos y el comportamiento particular de los padres sobre ese punto. Ejemplifica con expresiones de las madres que en la visita al hospital justifican las actitudes sexuales hacia ellas por parte de sus hijos.

Plantean excepciones donde el padre está presente en el hogar pero su actividad profesional lo absorbe al punto de reducir a nada su rol paterno, y su ausencia es penosa para el hijo.

Los autores abordan el problema del entendimiento en la pareja de padres y plantean que el desentendimiento, la atmósfera de desarmonía, y la hostilidad entre los padres es frecuente en los casos examinados. El desentendimiento conyugal crónico es un factor directo de tensión e indirectamente amenaza la reorganización del grupo, en la distribución de roles inhabituales, ciertas funciones tradicionalmente asumidas por el padre, son anexadas a las de la madre y viceversa, así las posiciones afectivas sobre ciertos miembros explican la decepción conyugal. La madre puede volcarse hacia su hijo de modo excesivo, esto explica la erotización marcada en la relación de la madre y el hijo en ciertos casos. Esto es a menudo inconsciente o advierten la intensidad de su sentimiento maternal, pero no su cualidad erótica. Los autores consideran que la combinatoria entre la carencia paterna y la reacción compensatoria materna del infortunio conyugal, tiene consecuencias sobre la imposibilidad de identificación con el padre y la fijación a la madre y las dos paralizan al sujeto.

Ejemplifican con diferentes casos de sobreprotección, y concluyen que esta actitud es el de un rechazo camuflado.

Finalmente en ciertos casos se puede asistir a una sobreprotección paradojal, si en otro tiempo el hijo ha sido rechazado del hogar por los padres por razones de comodidad, luego la sobreprotección es un comportamiento de características compensatorias. La demanda maternal exagerada no es aceptada sin críticas. El paciente a menudo no se engaña de su carácter nocivo. Señalan los autores la importancia de un padre muerto o desconocido como en los casos de hijos ilegítimos. La inexistencia de la imagen paterna para que el enfermo pueda apoyarse. A menudo un padre débil, incapaz o poco afectuoso es un precioso sostén.

Finalmente un punto que no se ha desarrollado es el de las oscilaciones de la conducta. Hay ciertas actitudes que responden a una ambivalencia, una indecisión en los procesos de identificación. La movilidad de la imagen no permite el investimiento afectivo seguro. La seguridad que debe dar la imagen del adulto, se hunde en una multiplicidad de posiciones contradictorias. El hijo reacciona de modo variable, puede aislarse, refugiarse en la abstracción, desconocer aparentemente su dependencia o su abandono.

En relación a los hermanos la situación varía según los casos, puede suceder que los hermanos sanos se alejen del hogar, o muestren dificultades serias en la adaptación. En los casos donde son hijos únicos soportan sobre sí el desequilibrio familiar.

Abordan la relación de los padres con el psiquiatra. Esta relación depende por una parte del reconocimiento de la enfermedad, por otra de la consciencia de la morbilidad. No es raro constatar que frecuentemente es el medio extra familiar el que incita a la familia al tratamiento. A menudo esto provoca la resistencia de la familia. Cuando se deciden a hacer algo, consultan con médicos generales que aconsejan reposo, sedantes, etc., En otros casos consultan a religiosos o curanderos.

A menudo se espera del psiquiatra, como de un exorcizador, gestos mágicos. Es temido y admirado, se le adjudica un poder inmenso y suele presentar la familia hostilidad y rechazo, pasividad o desinterés, dudas en las indicaciones, impermeabilidad o una importante demanda de información y conocimiento de toda la evolución.

En cuanto al punto de vista psiquiátrico, dividido en rasgos psicóticos y rasgos neuróticos, de los padres examinados, sólo un caso presentó síntomas psicóticos. Las psicopatías de todo orden son más frecuentes en las líneas colaterales. Desestiman el problema de la herencia de la esquizofrenia, no parece que los casos más graves tengan los antecedentes hereditarios más importantes, tampoco que las condiciones familiares sean las más defectuosas, tampoco parece que de los dos padres del enfermo, el más perturbado de ellos sea el del antecedente hereditario más importante. En cuanto a los rasgos neuróticos no se puede hablar de una sola estructura neurótica características en los casos examinados, pero en los que presentaron síntomas histéricos no serían perecederos de esa denominación. No constatan en los padres angustia, ni sufrimiento, ni consciencia de manifestaciones mórbidas. Los casos en los que no pueden clasificar entre los cuadros de estructuras neuróticas pasaban sus límites para entrar en las formas de neurosis de carácter.

Desde el punto de vista psicológico las resultantes de la observación se agruparon en dos tipos psicológicos. El primero caracterizado por subexitación, logorrea, agresividad, emociones difusas, movilidad del humor, crisis de llanto transitorias en el curso del examen, vehemencia, inestabilidad afectiva, juicio extravagante, sorprendente y contradictorio, todo sobre una sthenie hypermétrique variable, sujeto a caídas y subidas acompañadas de un cortejo más o menos lábil de ideas subdelirantes. Un segundo tipo caracterizado por ausencia de espontaneidad, control extremo, rigor severidad, gran distancia con el médico y el enfermo, frialdad, desafectividad acompañado de un humor, sobre todo depresivo. La rigidez afectiva y moral, la tristeza y la reticencia van a la par de de un sentido práctico para las tareas extra familiares.

Entre los dos extremos existen una gama de personalidades menos marcadas.

Respecto del último punto del artículo sobre la configuración familiar, es decir de la articulación de los diversos roles en el campo de la célula familiar y de las relaciones recíprocas, los autores plantean que observaron que el enfermo es el punto de convergencia de  las fuerzas parentales y de sus hermanos y hermanas.

Lo sorprendente de la encuesta es la anulación simbólica del padre. Esta anulación puede ser la consecuencia de circunstancias externas (muerte o alejamiento), desenlace de conflictos (divorcio- separación) o la exclusión funcional.

En las familias donde el padre está presente es puramente virtual. En estos casos, la imagen materna detenta la primacía. Cuando esta anulación no existe, y el padre está presente y su esposa no le desplaza su lugar, establece tal distancia con el enfermo que no hay entre ellos intercambio, ni ninguna vía de comunicación, ninguna posibilidad para el esquizofrénico de que se le proponga un modelo tangible. Considera el autor este hecho el más relevante.

Clasifican esquemáticamente muchos tipos de imágenes paternas.

La imagen dominante: lejana, distante, en éste no existe contacto con un adulto ocupado en sus cuestiones extra familiares, se defienden de los intercambios afectivos, rigidez excesiva con el niño futuro esquizofrénico.

La imagen secundaria donde las funciones de la paternidad son transferidas a la madre que rechaza al padre  no lo deja más que en un lugar de epifenómeno.

La ausencia de imagen donde el padre imaginario queda no como un padre ideal, sino un padre virtual, porque aquí su rol es repetido por la madre.

En correlación con esta anulación del padre se asiste a una deformación del rol materno no solamente porque la madre usurpa la función habitualmente desarrollada por el padre, ella desnaturaliza las funciones porque no hace abstención de su sexo, la erotización de la relación madre hijo es el signo. Los autores plantean en relación a la madre que hay una negación del rol maternal. Y puede adquirir la imagen, diferentes posiciones.

Imagen dominante: con usurpación de poderes paternos. Sobreprotección o rechazo. Erotización de la relación madre-hijo, en un plano inconsciente, odio al hombre.

Imagen sumisa, con pasividad, neutralidad, sumisión al padre, ausencia de iniciativa, demisión de funciones maternas y por lo mismo, negativa de compromiso con el padre.

Imagen ausente: desconocimiento, desinterés  sentimiento de no estar implicada en la situación. Alejamiento del hijo confiado a otros.

Estas son las diversas combinaciones que se encuentran en los padres del esquizofrénico.

Del lado de los hermanos y hermanas se observan diferentes actitudes.

Sumisión a la enfermedad y al término del crecimiento el desarrollo de al menos una  neurosis de carácter, fracaso profesional o conyugal.

Reacción, sea de oposición bajo formas de elección de vida diferente, sea de separación con los padres.

En cuanto al enfermo sus elecciones son las mismas que la de sus hermanos.

Sumisión en posiciones conflictivas bajo la máscara de una apariencia de tranquilidad, a la manera de un niño modelo.

Reacción con trastornos de carácter, oposición, inestabilidad, rechazo escolar, agresividad, inadaptación social. Ello expresa oposición entre el individuo y su medio

Estas son las  formas del funcionamiento de la familia del esquizofrénico, esta organización funciona en un medio generalmente cerrado donde entre los miembros hay interdependencia. Esto configura un ámbito de fermentación de conflictos, en una atmósfera pesada.

Interpretación de los resultados y elaboración teórica:

Los autores adoptan una perspectiva que tenga en cuenta las particularidades, por ello  realizan un reagrupamiento de casos por categoría de acuerdo a estructuras psicopatológicas. El reagrupamiento se realiza de la siguiente manera: Grupo 0, Comprende a los padres psicóticos o que presentan estados psiconeuróticos indiscutibles. Grupo I, comprende los padres que sin ser alienados presentan un comportamiento casi patológico, a este grupo se lo denomina caracteres psicóticos. El grupo II comprende padres que a un examen superficial no se muestran anormales ni extravagantes, se trata de un grupo con caracteres neuróticos. El grupo III es el de los sujetos que presentan dificultades banales. Respecto de los mismos en un análisis rápido el autor plantea que ni el grupo 0, ni el grupo III son ni frecuentes ni específicos. Los grupos centrales I y II. El problema de la neurosis de carácter y la de carácter nerviosos está a la orden del día. La definición nosológica y clínica de estos individuos son objeto de trabajos psicoanalíticos profundos. Sobre ellos plantean que se pueden individualizar sujetos sin manifestaciones sintomáticas neuróticas, sin angustia superficial  pero, elaboran mecanismos de defensa sobre el plano del carácter. Estas defensas que los protegen de la angustia son particularmente rígidas. Se detienen en la descripción del  grupo con caracteres psicóticos.

Respecto del rol parental, subrayan los autores, que la familia del esquizofrénico es una familia de apariencia estable, pero el rol parental posee caracteres psicóticos y cuya existencia es el signo específico  de su medio familiar. Señalan además, las dificultades de los procesos de identificación en los enfermos en el curso de su desarrollo y su historia.

Sobre el último punto del artículo y vinculado a medidas  profilácticas, terapéuticas y pronosticas, plantean la necesidad de un diagnóstico temprano en la infancia y adolescencia a fin de aplicar el tratamiento adecuado. Las características del medio familiar, además pueden contribuir al diagnóstico. El plan terapéutico propuesto es un tratamiento conjunto complementando terapéuticas biológicas con psicoterapia.

El punto V. corresponde a la fractura psicótica:

V. La fractura psicótica

Este fallo en la psicosis, según que modalidad se efectúa?

Un primer modo de considerar la esquizofrenia es la de una secuencia que hace suceder un estado de apariencia normal, un estado neurótico y por último un estado psicótico. Nosotros no pensamos que esta manera de ver responde a la realidad.

La organización neurótica como estado intermedio no parece frecuente. Esa organización neurótica tal como la encontramos en las características nerviosas, son ellas mismas justamente un punto de garantía contra la psicosis.

Ella expresa el sufrimiento del ser a través del conflicto pero establece un compromiso estructural entre el sujeto y el mundo exterior, compromiso angustioso y penoso, pero  estabiliza los daños consecutivos a un trastorno de las relaciones del individuo con su medio. En esta mesura ella parece menos una estabilidad que un estado de equilibrio.

Nosotros preferimos la  sucesión de un estado aparentemente normal al que le sucede un estado pre- psicótico que termina finalmente en una psicosis. La diferencia de un estado neurótico al estado pre-psicótico es el de un estado de inestabilidad más que de equilibrio. Puede estabilizar ulteriormente sobre la forma de un estado psicótico. La más frecuente estabilización desemboca en una estructura psicopatológica llamada carácter psicótico.

Entonces la falla es esa que signa la separación con el conjunto bajo la forma de la psicosis. El pasaje de la pre -psicosis – psicosis es la de una fractura profunda. Es importante en ese momento preciso suponer (poner, colocar, gastar) toda una abertura por tender a regresión de la evolución. Consideramos necesario insistir sobre el carácter actual y dramático de los conflictos  intensos vividos  por el sujeto con los miembros del entorno.


[1] Realizamos un comentario del artículo extraído de L’ ENCEPHALE, N°1, 1962, pp. 5-73 . Traducción Mónica Rossi

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s