Charles Baudelaire

Lacan cita a este autor transformando su nombre propio en verbo: Baudelérame. Luego, realiza un juego de palabras con uno de los versos del poema “Moesta et errabunda”. Éste  compone el libro “Las flores del Mal” (Les fleurs du mal), cuya primera versión contaba con una dedicatoria que fue eliminada a instancias de Théophile Gautier, quien argumentaba que la misma adoptaba la forma de una profesión de fe y atraía la atención hacia el “lado escabroso” de la obra. (Publicada por Poulet-Malessis en 1964, en el Parnaso satírico del Siglo XIX)

Dicha dedicatoria, firmada por Charles Baudelaire, dirigida a su muy querido y venerado maestro y amigo T. Gautier, comienza con un ruego para que éste apadrine “Las flores del mal”, luego, prosigue: no creas que soy tan temerario ni tan indigno del nombre de poeta como para imaginar que estas flores malsanas merecen tu noble patrocinio. Sé que en las regiones etéreas de la verdadera poesía, no existe el Mal, como tampoco el Bien, y que este miserable diccionario de Melancolía y Crimen puede justificar las reacciones de la moral, del mismo modo que el blasfemo confirma la Religión. Pero he querido, por lo que a mí respecta y la espera quizás de algo mejor, rendir un profundo homenaje al autor de Albertus, de la Comedia de la muerte y de España, al poeta impecable, el mago de la lengua francesa de quien me declaro, con tanto orgullo como humildad, el más devoto, el más respetuoso y el más celoso de los discípulos[1]

Para Gaston Bachelard, en un gran poeta como Baudelaire, se puede oír más que un eco de lo exterior, un llamamiento íntimo de la inmensidad[2].

En la primera traducción el mar tiene el artículo masculino, como correspondería en castellano, en la segunda figura la mar, de ese modo la mer se presta a la doble lectura: madre y mar (mère/ mer). Ésta la aproxima más a la idea que Lacan extrae de Charles Baudelaire.

A continuación se reproduce el poema completo en su idioma original y dos traducciones al castellano. La referencia corresponde a la página 127 .
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 “Les Fleurs du mal”, Charles Baudelaire: Moesta et errabunda

Dis-moi ton coeur parfois s’envole-t-il, Agathe,
Loin du noir océan de l’immonde cité
Vers un autre océan où la splendeur éclate,
Bleu, clair, profond, ainsi que la virginité?
Dis-moi, ton coeur parfois s’envole-t-il, Agathe?

La mer la vaste mer, console nos labeurs!
Quel démon a doté la mer, rauque chanteuse
Qu’accompagne l’immense orgue des vents grondeurs,
De cette fonction sublime de berceuse?
La mer, la vaste mer, console nos labeurs!

Emporte-moi wagon! enlève-moi, frégate!
Loin! loin! ici la boue est faite de nos pleurs!
– Est-il vrai que parfois le triste coeur d’Agathe
Dise: Loin des remords, des crimes, des douleurs,
Emporte-moi, wagon, enlève-moi, frégate?

Comme vous êtes loin, paradis parfumé,
Où sous un clair azur tout n’est qu’amour et joie,
Où tout ce que l’on aime est digne d’être aimé,
Où dans la volupté pure le coeur se noie!
Comme vous êtes loin, paradis parfumé!

Mais le vert paradis des amours enfantines,
Les courses, les chansons, les baisers, les bouquets,
Les violons vibrant derrière les collines,
Avec les brocs de vin, le soir, dans les bosquets,
– Mais le vert paradis des amours enfantines,

L’innocent paradis, plein de plaisirs furtifs,
Est-il déjà plus loin que l’Inde et que la Chine?
Peut-on le rappeler avec des cris plaintifs,
Et l’animer encor d’une voix argentine,
L’innocent paradis plein de plaisirs furtifs?

*  *  * 

     MOESTA ET ERRABUNDA

Dime, ¿a veces, tu corazón no vuela, Ágata,  
Lejos del negro océano de la inmunda ciudad,
Hacia otro océano donde el resplandor estalla,
Azul, claro, profundo, como la virginidad?
Dime, ¿a veces, tu corazón no vuela, Ágata?

¡La mar, la mar inmensa, consuela nuestros desvelos!
¿Qué demonio ha dotado a la mar, ronca cantante
Que acompaña el inmenso órgano de los vientos gruñidores,
De esta función sublime de canción de cuna?
¡La mar, la mar inmensa, consuela nuestros desvelos!

¡Llévame, vagón! ¡Llévame, fragata!
¡Lejos! ¡lejos! ¡aquí el lodo formado está por nuestras lágrimas!
-¿Es verdad que, a veces, el triste corazón de Ágata
Dice: “Lejos de los remordimientos, de los crímenes, de los dolores,
Llévame, vagón; llévame, fragata”?

¡Cuan lejos estás, paraíso perfumado!
Donde bajo un claro azur todo no es más que amor y alegría,
Donde lo que se ama es digno de ser amado,
¡Dónde, en la voluptuosidad pura el corazón se ahoga!
¡Cuan lejos estás, paraíso perfumado!

Pero, el verde paraíso de los amores infantiles,
Las carreras, las canciones, los besos, los ramilletes,
Los violines vibrando detrás de las colinas,
Con los jarros de vino, de noche, entre las frondas,
-Pero, el verde paraíso de los amores infantiles,

El inocente paraíso, lleno de placeres furtivos,
¿Está más lejos que la India y que la China?
¿Podemos recordarlo con gritos lastimeros
Y animar aún con una voz argentina,
El inocente paraíso lleno de placeres furtivos?
[3]

 

*  *  *

 Ágata, dí, ¿no hecha a volar tu alma,
Lejos del negro mar de la inmunda ciudad,
hacia otro mar que brilla esplendoroso,
claro, profundo, azul, cual la virginidad?
Ágata, dí, ¿no echa a volar tu alma?

El mar, el vasto mar, consuela nuestras penas.
¿Qué demonio ha otorgado el mar, ronco cantante,
al que acompaña el órgano de los vientos gruñones,
su sublime función de ser canción de cuna?
El mar, el vasto mar, consuela nuestras penas.

¡Llévame tú, vagón!, ¡embárcame, fragata!
¡Lejos!, por qué este barro lo han hecho nuestros llantos.
-¿No dice, Ágata, tu corazón con pena:
Lejos de crímenes, de pesar y dolores,
llévame tú, vagón; embárcame, fragata?

¡Qué lejos estás ya, paraíso oloroso!,
donde, bajo el azul todo es amor y gozo,
donde solo se ama lo que es digno de amor,
donde el pecho se ahoga en el puro deleite.
¡Qué lejos estás  ya, paraíso oloroso!

Pero aquel verde edén de amores infantiles,
las carreras, los cantos, los ramos y los besos,
los violines vibrando detrás de las colinas,
con los jarros de vino, por la  noche, en los bosques,

Pero aquel verde edén de amores infantiles,
paraíso inocente de placeres furtivos,
¿se encuentra ya más lejos  que la India y la China?
¿Podemos evocarlo con gritos lastimeros
Y revivirlo incluso con voces argentinas,
paraíso inocente, de placeres furtivos? [4]

*  *  *  

[1] Baudelarie, Obra poética completa, texto bilingüe, edición de Enrique López Catellón, Madrid, edit. Akal, S.A., 2003
[2] Gastón Bachelard De La Poética del Espacio, Traducción de Ernestina de Champourcin, Edit. Fondo de Cultura Económica, 2º edición, 1993. En revista literraria “La máquina del tiempo”, http://www.lamaquinadeltiempo.com/
[3] Baudelaire, Las flores del mal, por E.M.S. Danero, Proyecto Espartaco. http://www.proyectoespartaco.dm.cl
[4] Baudelarie, Charles. Obra poética completa, texto bilingüe, edición de Enrique López Catellón, Madrid, edit. Akal, S.A., 2003.

                           

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