Fin del análisis. Ivone Galantini

FIN DEL ANÁLISIS *

Si pudiera viajar en el tiempo y encontrarme con Joyce le pediría que me cuente el Finnegnas Wake e imagino una posible respuesta: ¿querés la historia o la música?
Es conocido que Finnegan`s wake es una canción cómica tradicional irlandesa de mediados del siglo XIX. El título tiene un doble sentido: “el velatorio de Finnegan”, que más tarde se convierte en “el despertar de Finnegan”, pues el whiskey que lo mató le devuelve la vida. Finnegans, sin apóstrofe, cómo Joyce lo utiliza, cambia el sentido y significa “Los Finnegans se despiertan”. Se alude así a una continua resurrección: morir, resucitar, levantarse de nuevo…
En este libro, Joyce, le da preeminencia al sonido por sobre el sentido, de tal modo que llega a recomendar: si hay algo que no se entiende, es muy fácil, basta con leerlo en voz alta.

Mario Teruggi dirá que en este texto Joyce creó un sistema lingüístico, una red tridimensional de entidades y estructuras interrelacionadas y mutuamente incluyentes. Traza un camino que conduce a una nueva codificación del inglés, y queda por cuenta del lector su eventual decodificación para la cual hay que partir de los sonidos o fonemas y sus signos gráficos, las letras. Para Teruggi la lectura de finengans podría semejar una canción rap, un recitado que tiene una cadencia.

Lacan nos señala que con su arte Joyce logró construir su sinthome, es decir ese cuatro término que anuda la consistencia de lo real, lo simbólico y lo imaginario. Pero Joyce, no sabía que él hacía el sinthome, le era inconsciente, es por eso que él es un puro artífice, es un hombre de saber-hacer, un artista.
En este sentido, Joyce, quien nunca realizó la experiencia de un psicoanálisis, le sirve de guía a Lacan para pensar el modo en que se llega al final de un análisis.

Volviendo a la música, llama la atención la repetición de una frase que, a modo de estribillo, no dejamos de escuchar: el fin del análisis es “Identificarse al síntoma”
Dicha frase surge a raíz de una pregunta que realiza Lacan en el seminario L´insu que sait de l´une-bévue s´aile à mourre:
¿A qué se identifica uno al final del análisis? ¿Se identificaría a su inconsciente? no lo creo – responde. Porque el inconsciente
permanece Otro. ¿Entonces –dice- en qué consiste ese punto de referencia que es el análisis? ¿Eso sería o no sería identificarse,
identificarse tomando sus precauciones, una especie de distancia, identificarse a su síntoma?
(1)

El síntoma, nos dice, es lo que se conoce mejor. Conocer implica saber hacer con ese síntoma, saber desembrollarlo, saber manipularlo, es imaginar la manera en la cual uno se las arregla con él.

Continúo la cita:
Saber hacer allí con su síntoma, en esto consiste el final de análisis ¡hay que reconocer que esto queda corto! No va verdaderamente lejos.

¿Cómo es que esta pregunta se convirtió en una afirmación?

Desembrollar el síntoma, arreglárselas con él ¿puede ser leído tan rápidamente como identificarse al síntoma?, Recordemos que apenas unos renglones antes Lacan afirmaba que La identificación es eso que se cristaliza en una identidad.

Me propuse entonces tomar los dos términos que están implicados en esta afirmación: identificación y síntoma, para ponerlos en tensión y de ese modo intentar pasar del “estribillo” para escuchar el resto de la melodía.

¿Qué teorización realiza Lacan, a esta altura de su enseñanza, sobre la identificación? ¿Cuál es el estatuto del síntoma?

Vuelvo a la primera reunión del seminario L´Insu (2)… Lacan la inicia explicitando el porqué de la fabricación de su título, el cual está construido, al modo Joyceano, con la creación de nuevos vocablos, el atravesamiento de una lengua con otra y un manejo distorsivo de las palabras (3). Trata de introducir algo que vaya más allá del inconsciente y luego se pregunta cuál es la relación entre nuestro interior, que llamamos como podemos, por ejemplo psiquismo, y la identificación.

Lacan toma las tres identificaciones freudianas de “Psicología de las masas y análisis del yo” (4) (1921), escrito en el que Freud revisa lo que ha trabajado hasta el momento sobre el tema y describe al menos seis tipos de identificación.
Lacan se contenta con tres, tres que no siempre articula del mismo modo. En este seminario, el número 24, enunciara la identificación amorosa al padre, la identificación histérica y la identificación al rasgo Unario. Identificación que le interesa especialmente porque entiende que es en la que se apoyaron quienes interpretan el fin del análisis como identificación con el analista (por ejemplo Balint)

No va de suyo que de alguna de estas tres podamos desprender que el fin del análisis es identificarse al síntoma.

Mientras me hacía estas preguntas el azar hizo que tropezara con un comentario que tal vez permita pensar esta identificación desde una vertiente diferente.
Se trata de un texto de Suzuki, quien en los años 50 escribió sobre la historia del budismo. El autor explicita que la traducción de los sutras en sánscrito al chino hizo pensar la identidad de la letra y el acto. Esta identidad hace resonar una identificación a lo real del síntoma como letra y el acto como un saber hacer.
Es una observación que me propongo poner a trabajar, ya que se trata de una lectura posible, teniendo en cuenta la importancia que le da Lacan en estos momentos a la poesía china. Además, por esta vía se puede pensar el final de un análisis como identidad al síntoma y no como identificación (identificación que conlleva una relación al Otro)

Pasemos ahora al síntoma. ¿A qué síntoma se identificaría uno al final de un análisis?
En los primeros tiempos de su enseñanza Lacan, al igual que Freud, piensa el síntoma como una falla, falla que devela algo de la verdad, una verdad a descifrar, verdad que sólo puede ser dicha a medias.
Es por eso que un sujeto que cree que su síntoma tiene una verdad oculta demanda al analista su desciframiento.
No obstante, en estos últimos años Lacan le da otro estatuto al síntoma. Dirá, el síntoma es real, es la única cosa verdaderamente real, es decir, conserva un sentido en lo real.
¿Este costado del síntoma anula el anterior? No lo creo posible.
El costado real del síntoma conlleva un goce opaco, ajeno al sentido. Es un acontecimiento de cuerpo. Se trata de la letra y no del significante. Es letra de goce y ya no metáfora. La letra responde al principio de identidad, es idéntica a sí misma, no hace cadena, no produce efectos de sentido, es por eso que no puede ser descifrada.
Lacan dirá que
“El síntoma es la manera en que cada uno goza del inconsciente en tanto que el inconsciente lo determina (5)”

Considerar al síntoma como goce exige de la presencia del cuerpo, hace falta un cuerpo para gozar. El síntoma resiste al decir.
Lacan, en “La tercera” (6) había anticipado que del sentido del síntoma como Real dependía el futuro del psicoanálisis.

Para la misma época, en el seminario RSI (7) establece la función del síntoma, y la escribe matemáticamente: f(X). ¿Qué es esta x? se pregunta, y responde que:
Es lo que del Inconsciente puede traducirse por una letra en tanto que solamente en la letra la identidad de sí a sí está aislada de toda cualidad. Del Inconsciente, afirma, todo Uno en tanto que sustenta el significante en lo cual el Inconsciente consiste, y que
es susceptible de escribirse por una letra… Lo que no cesa de escribirse en el síntoma resulta de ahí.

¿Es acaso que en el punto en que Freud tropezó con una “roca” Lacan avanza?
Freud (8) lo testimonia de esta manera:
“E. concluyó, por fin, su carrera como paciente mío con una invitación a cenar en mi casa. Su enigma está casi totalmente resuelto; se siente perfectamente bien y su manera de ser ha cambiado por completo; de los síntomas subsiste todavía un resto. Comienzo a
comprender que el carácter en apariencia interminable de la cura es algo acorde a ley y depende de la trasferencia. Espero que ese resto no menoscabe el éxito práctico. En mis manos estaba continuar la cura, pero vislumbré que ese es un compromiso entre salud y
enfermedad, compromiso que los propios enfermos desean, y por eso mismo el médico no debe entrar en él. La conclusión asintótica de la cura a mí me resulta en esencia indiferente; decepciona más bien a los profanos”

Lacan por su parte tiene, como sostiene Allouch, su propia hipótesis del fin del análisis: Saber hacer allí con su síntoma.
Podríamos ponerlo en relación con lo que elabora en el seminario de 1975/76 e inferir que es con este costado real del síntoma que uno puede hacer otra cosa con él y construir un sínthome. Un sinthome es una letra, la letra sigma (Σ), ininterpretable. Es el aspecto no significante del síntoma. Sinthome que Lacan teorizó a partir de la invención joyceana, que implica un cambio en la economía de goce. Una Invención implica una saber hacer con lo que hay allí.

Propongo un agregado al sintagma: saber hacer allí con lo real de su síntoma.

Volvamos a mi fantástico viaje al pasado con el que comencé la presentación, y a la respuesta que imaginé que Joyce me daría ante el pedido de que me cuente el Finnegans Wake: ¿la historia o la música? Si pienso en el devenir de la experiencia analítica, en el sonido y el sentido, la respuesta incluiría a las dos. Pero, este recorrido se traza en torno al final, por lo tanto, ya no hay nada que contar y sólo resta la letra.

*Presentado en la X jornada sobre psicoanálisis y psicosis social (2016)

NOTAS

(1) 16 de noviembre de 1976 Versión bilingüe http://ecole-lacanienne.net/wp-content/uploads/2016/04/16-11-76-linsu.pdf
(2) 16 de noviembre del 76
(3) Mario Teruggi “El Finnegans wake por dentro”
(4) del cap VII
(5) Seminario RSI clase 6 18 de febrero 1975
(6) La Tercera constituye el texto de la exposición de Lacan en Roma del 1 de noviembre de 1974, con motivo del VIIº Congreso de la École Freudienne de Paris (29/X-3/XI.1974). Una primera versión del mismo fue publicada en las Lettres de l’École freudienne, 1975, nº 16, pp. 177-203.
(7) 21 de enero 1975
(8) Carta a Fliess, 16 de abril de 1900

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